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El cielo, las flores y un hermoso vestido amarillo.

Foto del escritor: Karen Stefanny JamaKaren Stefanny Jama

Actualizado: 31 jul 2021

¿Te imaginarías conocer el amor de tu vida en una boda y que el miedo congele todo tu ser a tal punto de impedir acercarte? Solo de hacerme a la idea me da tristeza porque nos pasamos la mayor parte del tiempo pensando quién será la persona predestinada a compartir con nosotros el resto de nuestra existencia, y así terminar esa búsqueda incansable del amor; pero esta intriga de no saber cómo Dios nos sorprenderá es lo que le da motivación y esperanza a nuestra vida, porque sabemos que lo que está predestinado en los pensamientos eternos de Dios se manifiesta en la tierra a su debido tiempo.


Bastó una mirada en aquella boda del 2015 para que él quedara impactado por aquella chica de vestido rosita, pero no fue hasta algunos años después cuando volvío a verla, hablarle y finalmente decirle cuánto había esperado por ella, porque el hilo eterno que unía sus corazones era tan fuerte que no importaba la distancia o el idioma, estaban predestinados a unir sus corazones y convertirse en un solo latir.


Karen es una linda mexicana con una dulzura y gracia espontánea característica de una chica cristiana, está llena de sueños e ideales en el amor y nunca imaginó empezar a hablar con alguien a través de Instagram porque siempre tuvo la firmeza en su corazón que conocería a esa persona en vivo y en directo y que ahí nacería el amor, lo que ella no sabía era que Dios ya tenía una historia preparada para ella, que sería diferente y sorprendente, pero que la llevaría hasta su amado.

En el 2015 Karen y Enrique asisten a una boda en Mexicali de uno de sus familiares, hasta ese entonces ninguno de los dos sabía de la existencia del otro, puesto que él vive en Phoenix y en raras ocasiones viaja hasta México, lugar de nacimiento de su madre. Frente a estos antecedentes era imposible que anteriormente hubieran cruzado palabra alguna, pero bastó un breve momento en aquella celebración para que él recordara para siempre a la chica de aquel vestido rosita, la que había captado su total atención, pero el no saber nada de ella impedían que se acercara a saludar, así que quizás resignado pensó que no la volvería a ver.

Pasó algún tiempo y gracias a las increíbles ventajas que brindan las redes sociales, Enrique encuentra a aquella chica de vestido rosita en Instagram y le da like a una foto que ella había subido, Karen al percatarse del like que viene de alguien que no conoce, va hasta el perfil de él y empieza a averiguar quién es, sentía curiosidad y solo quería saber quién era el chico misterioso que le dio me gusta a su publicación. Al llegar hasta su perfil ella se da cuenta que él no vive en México pero que en uno de sus post tenía como ubicación Mexicali, y se sorprendió porque ese lugar era muy pequeño y a pesar de eso nunca lo había visto, además que coincidían con algunos amigos en común y conocidos de la zona. Curiosa por este hecho decide enviarle un mensaje por interno y empiezan a platicar durante un tiempo, ya que tenían muchas cosas en común, una de ellas es que el pastor de Karen es el tío de Enrique y éstas similitudes daban a notar la cercanía de sus familias, aunque al principio ella tenía temor ya que no sabía mucho de él y hablar con alguien haciendo uso de las redes puede parecer complicado porque la realidad muchas veces es diferente. Poco a poco las conversaciones constantes empezaron a crear una química especial entre ellos, pero Karen se mantenía distante porque no quería crear falsas esperanzas en el jóven, y después de haber charlado como amigos durante 6 meses deciden alejarse dado que las probabilidades de volverse a ver eran totalmente nulas.

El tiempo pasa y Enrique no deja de pensar en Karen, él no entiende por qué, ya que aún no la había visto en persona y el tiempo que hablaron era muy poco para empezar a sentir algo profundo, además que solo conversaban como amigos del mensaje, pero Dios ya le estaba dando forma a esta historia que 8 meses atrás parecía haber terminado y que al parecer apenas estaba empezando.

Cuando parecía que cada uno tomaba su camino, una prima de Karen habla con Enrique y él le comenta que extraña a Karen pero que no le volvió a escribir porque ella no sentía nada y tenía temor de volver a molestarla, algo que tocó el corazón de la prima y le dijo a Karen lo triste que se encontraba aquel chico, así que la animó a hablarle nuevamente. Esto resultaba un poco extraño para Karen porque es muy tímida y para ese entonces solo veía a Enrique como un hermano en Cristo que vive a muchas millas de distancia, que quizás le agradaba conversar con él pero que la lejanía imposibilitaba el hecho de que no se verían en persona nunca. Después de meditarlo por un largo tiempo ella decide enviarle un saludo fraternal a Enrique, quién no esperaba recibir un mensaje de Karen, y así nuevamente retomaron contacto.

Empiezan a hablar, pero aún con la incertidumbre porque Karen se negaba a aceptar que un posible romance naciera a pesar de la distancia y de no haberse conocido en persona, aunque para Enrique estos obstáculos no tenían mucho significado.

Finalmente llega el momento de conocerse, ambos deciden asistir a un campamento juvenil en Phoenix, ciudad donde vive Enrique, pero días antes de viajar todo empezó a complicarse para Karen porque su primo con quién iría al campamento tuvo un pequeño accidente y este hecho estaba afectando el viaje de ella, pero Dios apareja otros medios para así permitir que ellos dos se encuentren por primera vez, ella viaja feliz a conocer a aquél caballero que empezaba a acelerar el ritmo de su corazón pero que firmemente se negaba a aceptar que algo estaba ocurriendo entre ellos.

Imagino la mezcla de sentimientos de Karen durante todo el viaje, quizás ella ya tenía preparada las palabras que diría al conocerlo, posiblemente había repasado en su cabeza aquel momento del encuentro queriendo que fuera perfecto, pero una vez más el amor nos sorprende de maneras inesperadas y hace jugadas a nuestro favor que nunca imaginamos, y así fue para Karen, pues conoció a Enrique de la manera que no había ensayado en sus pensamientos.

Ella llegaría un día antes y una hermana la llevaría hasta el lugar del campamento, pero al llegar a la casa de la hermana, esta le comunica que no podrá ir con ella pero que otra hermana la llevaría y adivinen ¿qué?, esta hermana era la mamá de Enrique, así que Karen llega ahí muy sorprendida y nerviosa porque sus planes habían cambiado haciendo que sus nervios se disparen, dejándola sin planes de reserva y llevándola a conocer a su amado de la manera menos pensada.

Después de este primer encuentro ya todo va tomando forma, poco a poco la duda se va disipando de sus corazones, al fin pudieron verse a los ojos por primera vez, pese a que Karen estaba muy resuelta a no enamorarse puesto que siempre se dijo a sí misma que no abriría su corazón a alguien que no estaba predestinado para ella, por lo que quería estar muy segura y tener una vindicación de parte de Dios.


Después de ese primer cruce de miradas en la casa de Enrique, siguieron platicando como amigos más cercanos durante los meses posteriores, él ya tenía sentimientos más profundos por ella y quería viajar más seguido a Mexicali para conocerla, pero Karen a pesar de tener sentimientos por Enrique no los demostraba, aún tenía temor y esto hacía que él empezara a darse por vencido porque no veía respuesta de parte de ella, no sabía si le daría una oportunidad de llegar hasta su corazón.



El viaje que tendría que hacer para visitarla constantemente si ella aceptaba sería de 5 horas, además del dinero que tendría que reunir para cada viaje ya que en ese tiempo estudiaba y no tenía muchos ingresos; todos estos factores rondaban en la cabeza de Enrique y quería estar seguro si existía una respuesta positiva de parte de ella, así que en su desesperación le comenta a un amigo y este le aconseja que le preguntara directamente a ella a través de un audio para que no lo dejara en visto, decidido y nervioso envía el mensaje que definiría si seguiría tratando de conquistarla, si tendría esperanza o si finalmente quedaban como hermanos en Cristo; para hacer la espera más larga y dejando más ansioso a Enrique, Karen no respondió ese mismo día porque ella quería estar segura antes de responder, así que acude a la mejor fuente que todos podemos ir en momentos de incertidumbre y es la oración, ella ora fervientemente pidiéndole a Dios que le confirmara si él era el indicado, si era quién la amaría como había soñado tantas veces.


Karen siempre mantuvo la firmeza de que empezaría una amistad especial con alguien que Dios le mostrara, no quería perder el tiempo jugando con los sentimientos de alguien que no sería para ella y quería evitar cometer errores, esas eran sus oraciones desde muy pequeña, por eso era tan reservada y distante con Enrique, quién pacientemente esperó a la distancia.

Durante esa noche oró y le pidió a Dios que, si el muchacho era el indicado le pusiera seguridad en su corazón, porque Karen se considera alguien muy insegura y ante cualquier decisión siempre espera que Dios ponga esa firmeza en su corazón y así fue, ella dejó la duda y decidió darle una oportunidad a Enrique, oportunidad de conocerse como amigos especiales y de que él la visitara más seguido con intenciones de entablar una relación más sólida en el futuro.

Enrique esperó pacientemente por ella, porque ante sus ojos aquella chica de vestido rosa era perfecta, ella encerraba cualidades que siempre le había pedido a Dios, una chica que se vistiera correctamente como una cristiana, que no usara tacones y que siempre mantuviera el respeto entre ambos.

Simple y sencillamente él había visto carácter, a pesar de que Karen es muy linda, él miró más allá de su hermoso rostro o perfecta estatura, miró su corazón en el que habita Dios, cualidades que hacían de aquella chica la más hermosa de todas las rosas del jardín.


Este conjunto de cualidades era importante para Enrique quién fue criado en un hogar cristiano con unos padres sabios que le enseñaron que una buena mujer será el mayor premio después de la salvación, así que decide poner una señal definitiva y pedirle a Dios una confirmación, aunque ellos ya estaban muy enamorados él quería saber que estaba caminando por la vía correcta, puesto que en los próximos días iría a pedirle noviazgo a Karen.

Durante esos días antes de ir a Mexicali a visitar a Karen y con la idea de pedirle noviazgo, en una prédica el Señor habla su corazón y el pastor dice: “si quieres una confirmación de parte de Dios, pide algo en específico”, como lo hizo Eliezer cuando fue en busca de Rebeca, el cual oró a Dios y le pidió una señal en específico; y así fue, Enrique oró y le dijo a Dios que si Karen es la persona que está predestinada para él, que llevara puesto un vestido amarillo cubierto totalmente de flores y que el cielo estuviera lleno de nubes; parece imposible creer que en estos tiempos alguien pida algo tan específico y que tuviera fe para creer que Dios responderá a esa oración, pero el mismo Dios que respondió a Eliezer, es el que habita hoy entre nosotros y que confirmará cada paso que demos bajo su perfecta voluntad.

Después de aquella oración Enrique viaja a Mexicali a unas reuniones, y el primer día Karen no llevaba vestido amarillo, ni flores y mucho menos el cielo estaba lleno de nubes, al contrario, el cielo estaba tan despejado que él pensó que Dios le estaba diciendo que ella no era la indicada, desanimado y con tristeza en su corazón estaba aceptando la respuesta de parte de Dios.

Al día siguiente, el último día de la reunión Enrique mira a Karen durante el culto y se da cuenta que ella llevaba el vestido amarillo completamente floreado, pero todavía no se había percatado cómo estaba el cielo, así que no se emocionó aún y esperó hasta ver la última señal que le había pedido a Dios y que indudablemente había cumplido, el cielo estaba lleno de nubes, esto bastó para saber que Karen era la chica por la que Enrique oró y esperó tanto tiempo.


La sinceridad con la que Enrique se acercó a Dios pidiendo ayuda y dirección, nos muestra que por encima de sus deseos pone los planes de Dios por delante, sin importar cuán enamorado pudiera estar, él deseaba cumplir la voluntad de Dios, porque sabía que sería lo mejor y los designios del creador siempre lo guiarán por la senda del bien. No importa cuánto esperó o cuán lejano podría parecer que estos corazones se encontraran, Dios estaba preparándolos para su unión, formando cada partícula en ellos para que sean compatibles y tengan las características que habían pedido en oración.

Cuando Dios confirmó su relación ya no había espacio para la duda, todo comenzó a fluir de manera natural pese a la distancia, ya que los kilómetros que separaban a esta pareja eran muchos más, puesto que ella vivía en California por el trabajo de su padre y ya no eran 5 horas de viaje sino 10 horas, pero finalmente el amor siempre encuentra las formas de reunirnos con nuestros seres queridos para hacer la distancia menos dolorosa y para sobrellevar la relación de la mejor manera. Durante este tiempo Karen y Enrique estuvieron bajo la supervisión de sus padres y el pastor, siempre pidiendo consejo y oración.



Después de varios meses de noviazgo Enrique decide pedirle matrimonio y prepara una linda sorpresa para ella, con la ayuda de sus amigos la invita a una sección de fotos y aquel día finalmente salen las palabras de su boca “quieres casarte conmigo”, Karen muy emocionada dijo que sí, habían recibido la confirmación de Dios de todas las maneras posibles, sentían que estaban haciendo la voluntad perfecta de Dios en sus vidas y que tenían la aprobación de ambas familias, que esto también era una señal que los dos pidieron al Señor Jesucristo.

Enrique preparó todo para que la pedida de mano fuera perfecta, compró pétalos de rosas y muchas cosas más para recrear el ambiente, la llevó a un centro comercial y le dijo que vaya a cierto lugar a medirse el anillo, aunque ya había comprado uno, solo quería que ella no sospechara y que fuera una grata sorpresa. Luego la invitó a tomarse algunas fotos con sus amigos por el 14 de febrero, y hasta ese momento Karen no sospechaba nada, al llegar a ese lugar quedó totalmente sorprendida por la decoración y porque no imaginó que el día que había soñado lo estaba viviendo.


Ya con anillo en mano y mucha felicidad en sus corazones empiezan a planear la boda que ambos habían anhelado, pero algo que no se imaginaron que enfrentarían es la situación mundial por la que todos estamos viviendo, lo cual impide tener una gran boda, que en al principio llena de tristeza a Karen porque ella quería que toda su familia y amigos estuvieran presentes, pero que no se va a poder, puesto que han programado su boda para octubre y hasta esa fecha aún existe mucha restricción de multitudes en varios lugares. Después de orar y pedir dirección de Dios ambos deciden que celebrarán su boda en la fecha prevista, ya que recordaron a aquella pareja que narra el Hermano Branham que se casaron y eran muy pobres, pero que tenían un ingrediente importante y era amor, al pensar en esto ella se da cuenta que la felicidad no va a venir de una gran ceremonia llena de lujos y mucha gente, sino que viene del amor que ambos sienten y que, aunque le hubiera gustado invitar a todos sus familiares, Dios el personaje más importante estará ahí y bendecirá la unión de estos dos corazones.

Esta preciosa historia como todas las que hemos escrito en nuestro blog son muy especiales porque vemos obrar al mismo Dios de diferentes maneras, con planes diferentes, personajes diferentes, pero el mismo Dios que llevó a Rebeca hasta Isaac, es quien ha unido muchos corazones a través del tiempo, porque sus planes infinitos son planes de bienestar para los que confiamos plenamente en su voluntad.

Hoy Karen y Enrique se dan cuenta que no era en el tiempo que ellos querían, sino en el tiempo que Dios predestinó para ellos, y que guió cada paso durante todo el proceso hasta finalmente entretejer esta hermosa historia de amor que ya estaba escrita en la eternidad, porque no importa cuántas vueltas hayas dado, cuánto miedo tengas, cuánto te alejes, el hilo eterno de Dios te alcanzará y te unirá a quién ha estado orando y esperando por ti.


Esta pareja nos enseña que la relación feliz es aquella que escucha consejo de los padres, consejo pastoral, constante oración para pedir dirección de Dios, buena comunicación y solucionar cada pequeño inconveniente al instante, para así no crear discordias o malestares que después se convertirán en grandes problemas, tienen como regla general no terminar el día enojados y luchar hasta conseguir la felicidad del otro.

Gracias a esta hermosa y joven pareja por compartir su historia con nosotros y abrir sus corazones para contarnos su testimonio, que servirá de ejemplo a todos nuestros lectores, porque vale la pena esperar en Dios, confiar en sus planes y en sus maneras, aunque parezca extraño y confuso al principio te aseguro que al final podrás ver el cielo lleno de nubes y un vestido amarillo como lo hizo Enrique cuando pidió confirmación a Dios.

No te desesperes y confía en Dios, que cuando menos lo esperas te enviará tu regalo del cielo envuelto en un papel que al principio no reconoceremos pero que su contenido será todo lo que nuestro corazón ha anhelado por mucho tiempo.

Pd: Karen no tenía ni la menor idea que vivía en la calle que llevaba el apellido de su futuro esposo, ella ya le pertenecía a él sin saberlo. De ahora en adelante fíjate el nombre de tu calle, quizás sea el apellido de tu predestinado.


El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Gracias por leer esta historia, por suspirar junto a nosotros. Te invitamos a enviarle buenos deseos a esta hermosa pareja.



Dios te bendiga.

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