"Prométanme, oh mujeres de Jerusalén, que no despertarán al amor hasta que llegue el momento apropiado." Cantares 8:4
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Cuando era niña solía pasar horas imaginando mi cuento de hadas, en el que yo era la princesa encerrada en un castillo esperando por mi amado príncipe, el cuál vendría pronto a rescatarme montando en su hermoso corcel.
Estos pensamientos me llenaban de alegría y me hacían pensar que esa era la parte más bonita de crecer, de saber que el amor llegaría de una manera sorprendente como lo había soñado.
Pero a medida que el tiempo pasaba y la realidad cada vez se alejaba más de la fantasía, me di cuenta que esas historias de amor con las que crecí solo fueron producto de la utopía de alguien más, inventadas para hacernos creer que el amor empezaba con el “había una vez” y terminaba con el “fueron felices por siempre”.
La realidad es que el amor que anhelamos tener está esperando por nosotros en algún lado, no necesariamente tiene que empezar con la famosa frase de cuento, porque Dios ya escribió nuestra historia y tiene un hermoso desenlace para nosotros, lleno de muchas sorpresas y detalles que no logramos imaginar. Su plan perfecto es hacerte la princesa de tu propio cuento y vivir la más hermosa historia de amor que haya existido sobre la tierra.
Espera y confía que, aunque no parezca Dios está entrelazando con hilos eternos tu historia de amor, en el que vivirás este profundo sentimiento de la forma más pura y sincera, y todo ese amor que has guardado en tu corazón durante mucho tiempo para la persona correcta, podrá ser manifestado y créeme, que el cuento de Blancanieves se quedará corto ante el tuyo y la inolvidable historia que vivirás.
Te invito a que no desesperes, que no idealices al amor, porque aparece en el momento correcto y de la forma menos pensada. Guarda tu corazón con esos sentimientos tan puros, que pronto serás la protagonista de tu propio historia, una que será única y especial.
Gracias por tomarte tu tiempo para leer este breve escrito y creer junto a mi que las mejores historias de amor se viven bajo la perfecta voluntad de Dios.
¡Dios te bendiga!
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