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A lo largo de mi vida he tenido el privilegio y la dicha de tener amigos incondicionales, de esos que son tu sombrilla en tiempo de lluvia o tu sombra en tiempos de sol, de aquellos que te prestan el hombro para llorar o incluso lloran contigo, de esos amigos que uno piensa: he hecho algo extraordinario para merecer una bendición así? Buenooo.. déjame decirte que no has hecho nada, simplemente Dios quiso mostrarse en piel, quiso que sintieras su amor a través de unos brazos humanos y quiere demostrarte que cuando te creó a ti al mismo tiempo estaba creando personas que te amarán con todas tus virtudes y defectos, porque los amigos son la familia que se escoge y con la que decides transitar, así el camino será más fácil y divertido.
Cierto día escuche a un pastor decir: todos tenemos 3 tipos de amigos en nuestra vida, el primero es el que aprende de nosotros, somos sus maestros, les enseñamos experiencias vividas y de alguna manera tratamos de evitar que cometa los errores que alguna vez cometimos; el segundo es el que piensa y siente siente igual, con el que comparten ideas, sentimientos, pensamientos, que les suceden las mismas cosas y ambos aprenden de la experiencia, y finalmente el tercero es del que aprendemos, al que tenemos de ejemplo y de cierta manera “queremos ser como el/ella porque creemos que es sensacional y nos gustaría seguir sus pasos, son nuestra inspiración.
Y así transcurre nuestra vida compartida con seres humanos extraordinarios llamados amigos demostrándonos que vale la pena vivir las tormentas de la vida acompañados, porque es absurdo creer que no necesitas amigos, que puedes transitar solo este camino. Pero déjame decirte que no, quien ha encontrado un amigo ha encontrado un tesoro, porque los amigos son ese apoyo emocional que necesitas cuando el mundo se desmorona y tus piernas empiezan a flaquear, cuando todo va bien y quieres celebrarlo, cuando el amor golpea tu corazón y alguien debe ayudarte a recoger todo el desorden qué quedó con la última visita, cuando tuviste un día fatal y solo necesitas un mensaje gracioso para terminar la jornada.
Si tienes esos amigos, consérvalos, porque ellos no serán estrellas fugaces en tu vida, ellos llegaron para quedarse y acompañarte en este paso por la tierra.
Si aún no has encontrado un amigo, búscate un amigo que sea un refugio bajo la tormenta.
Agradezco a Dios por mis hermanos de vida, amigos incondicionales que alumbran mi camino.
¡Dios les bendiga!
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